Fallar tantas ocasiones tuvo un injusto resultado.
El lunes disputamos uno de esos partidos en los que al finalizar te quedas bastante tiempo pensando: cómo es posible perder un partido así.
Quizás no desde que el árbitro pitó el inicio del partido, pero sí desde el minuto 5 hasta la finalización del encuentro el balón fue nuestro. En todo momento, tuvimos el balón como quisimos, tocamos atrás, ocupamos bien los espacios, empezamos bien las jugadas, tuvimos muchísimas llegadas tras inumerables pases en los que el rival poco podía hacer ... salvo esperar a que nosotros fallasemos una ocasión clara y tras un balonazo ir a la contra para encajarnos 4 goles, dos en una parte, y otros dos repartidos en dos partes. Ocasión tras ocasión, palos, tiros al borde del palo, incluso casi llegar a debatir delante del portero de quien tiraba a gol ... La suerte, y la contra del rival esperando a que nosotros fallásemos hicieron que tuviésemos una amarga derrota, amarga no por perder, sino por el gran juego demostrado y que no se vio correspondido.
No vale resumir cada parte de forma independiente, la dinámica fue en todas las partes la misma. Fuimos superiores en juego, un juego que supieron reconocer. Quizás la parte más floja fuese la última, cansados por ser jugado un lunes y por el gran desgaste defensivo y sobre todo ofensivo que llevaron a cabo.
Animar a los jugadores por cada semana, ya que semana a semana el juego está siendo mejor, más constructivo, más dinámico, falta el gol, ese gol que está escondido pero que llegará, tiene que llegar. También animarlos a seguir de esta manera y recordarles que son de primer año, el físico se nota, pero que si siguen a este ritmo de juego el año que viene será nuestro año, hasta entonces seguiremos trabajando para disfrutar en cada partido juntos.
Hasta el sábado chicos!!!
Laura
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